Déficit de atención con hiperactividad: Criterios diagnósticos

Criterio A:
- Inatención. ( Presencia de 6 de los siguientes 9 síntomas durante mínimo 6 meses).
- Incapacidad para reconocer los detalles con frecuentes errores por descuidos en las tareas escolares.
- Dificultad para mantener la atención en las tareas o en los juegos.
- Con frecuencia parece no escuchar lo que se le dice.
- Dificultad para seguir instrucciones a pesar de haberlas comprendido, por ésta razón no termina sus trabajos.
- Dificultad para organizar sus trabajos, tareas o actividades, (desordenado, desorganizado).
- Tendencia a evitar toda actividad que demanda un esfuerzo cognoscitivo.
- A menudo extravía sus útiles o juguetes.
- Se distrae con facilidad ante estímulos irrelevantes.
- Olvida fácilmente las cosas que debe hacer rutinariamente (olvidadizo).
2. Hiperactividad-Impulsividad. (Presencia al menos 6 de los siguientes 9 síntomas durante mínimo 6 meses).
- Movimientos permanentes de manos y pies.
- Se levante frecuentemente del puesto sin permiso.
- Corre, salta o trepa en situaciones inadecuadas.
- Dificultad para relajarse o quedarse quieto en situaciones de reposo.
- Parece como si tuviera un motor por dentro.
- Habla excesivamente.
- Responde verbal o físicamente antes que terminen de formularle preguntas.
- Dificultad para esperar su turno.
- Interrumpe las conversaciones o actividades de otros.
Criterio B: Inicio antes de los 7 años de edad.
Criterio C: Los síntomas están presentes en má de un lugar.
Criterio D: Los síntomas deben interrumpir con las actividades comunes.
Criterio E: Los síntomas no se explican con otras enfermedades generales, neurológicas, psicológicas o psiquiátricas.
Se debe partir de una idea inicial: a un bebé menor de un año es imposible mimarle en exceso; que su madre atienda todas sus necesidades al momento es justo lo que necesita a esa edad y es lo que le dará una base de seguridad para el resto de su vida.
Complacer a nuestros hijos (en sus primeros años de vida) en todo lo que piden, más que hacerles un bien, estamos truncando sus perspectivas de afrontar de manera exitosa su porvenir. Las características de un niño consentido van a variar de un niño a otro, pero sí se pueden determinar algunas muy claras.
Desde hace una larga serie de años es considerada la escuela como un medio educativo colaborador de los padres. Con el inicio escolar es favorecido el trabajo formal y el rendimiento efectivo por parte del niño, lo cual es sensiblemente distinto de los juegos de la primera infancia.
A diferencia del niño pequeño que carece de independencia, el escolar formado a partir de él requiere en menor medida la ayuda de la madre.
En la edad del niño pequeño, la educación es en verdad más difícil que en el caso del lactante. No debe olvidarse que los primeros 3-5 años de vida son trascendentales en el niño para el moldeo de su futura personalidad.
Cuando los padres tratan de educar a los hijos, lo hacen con el fin de desarrollar y desplegar lo mejor posible en ellos sus dones y aptitudes naturales, con los que posteriormente, cuando sea adulto, pueda salir victorioso en la lucha por la vida.