Alteraciones del lenguaje entre los niños en edad escolar
Entre los niños en edad escolar, existe alrededor de un 2-3% con alteraciones del lenguaje susceptibles de tratamiento médico.
El niño con alteraciones de éste tipo es difícil de influir en su desarrollo psíquico y mental por padres y educadores a causa precisamente de ésta alteración.
Cuando un niño no hable a los 3 años de edad o solo pronuncie algunas palabras inconexas, debe ser examinado en cuanto a su lenguaje, audición e inteligencia.
La existencia de un frenillo corto no es nunca causa de alteraciones del lenguaje por lo que la sección de dicho frenillo no sólo es poco aconsejable sino, además peligrosa.
El balbuseo, es una de las más frecuentes alteraciones de la palabra. Consiste en una particular dificultad para agrupar correctamente los sonidos. En la mayoría de los caoso se producen notables mejorías tras un tratamiento adecuado.
El farfulleo, que consiste en hablar apretadamente, omitiendo algunas sílabas, se debe a un defecto de concentración y desaparece durante los primeros años escolares. Sólo raramente es necesaria una enseñanza específica de corrección.
El tartamudeo, es la más grave de las alteraciones de la palabra. Al niño tartamudo se le puede ocacionar un conflicto mental por las enseñanzas equívocas de padres o maestros, así como por las burlas de sus compañeros; el conflicto mental suele exagerar aún el defecto del lenguaje.
El tratamiento debe ser realizado únicamente por un pedagogo del lenguaje, paciente y experimentado, que inicie lo antes posible la terapéutica para lograr resultados positivos en corto tiempo.
Se debe partir de una idea inicial: a un bebé menor de un año es imposible mimarle en exceso; que su madre atienda todas sus necesidades al momento es justo lo que necesita a esa edad y es lo que le dará una base de seguridad para el resto de su vida.
Complacer a nuestros hijos (en sus primeros años de vida) en todo lo que piden, más que hacerles un bien, estamos truncando sus perspectivas de afrontar de manera exitosa su porvenir. Las características de un niño consentido van a variar de un niño a otro, pero sí se pueden determinar algunas muy claras.
Desde hace una larga serie de años es considerada la escuela como un medio educativo colaborador de los padres. Con el inicio escolar es favorecido el trabajo formal y el rendimiento efectivo por parte del niño, lo cual es sensiblemente distinto de los juegos de la primera infancia.
A diferencia del niño pequeño que carece de independencia, el escolar formado a partir de él requiere en menor medida la ayuda de la madre.
En la edad del niño pequeño, la educación es en verdad más difícil que en el caso del lactante. No debe olvidarse que los primeros 3-5 años de vida son trascendentales en el niño para el moldeo de su futura personalidad.
Cuando los padres tratan de educar a los hijos, lo hacen con el fin de desarrollar y desplegar lo mejor posible en ellos sus dones y aptitudes naturales, con los que posteriormente, cuando sea adulto, pueda salir victorioso en la lucha por la vida.